ROSA LANDÁEZ
Un 30 de agosto, en un pequeño y hermoso pueblo del estado Miranda, llamado Sotillo, nació… mi muy querida, sencilla y afectuosa estrella🌟… ROSA ANTONIA LANDÁEZ, maestra titular de primer grado de Primaria, de Mano Amiga Mariches.
Hija de Lorenzo Pacheco y Prisca Antonia Landáez, criada en una familia de diez hermanos, de los cuales viven cuatro. Lleva 28 años con su esposo, Víctor Antonio González. Tienen un hijo, Víctor Alonso, de 24 años, graduado en la X Promoción de Mano Amiga. En el colegio formó parte de la Fundación Enclave, donde nació su amor por la música. Actualmente estudia Música (percusión) en la UNEARTE y representa a un grupo de la Fundación Biggot.
Rosa comenzó Biología en la Universidad Central de Venezuela, pero no culminó. Luego retomó sus estudios en Educación Integral. En septiembre de este año, cumplirá 24 años en Mano Amiga.
Expresa Rosita con cariño, que de Mano Amiga son muchos los recuerdos que le vienen a la mente, desde la infancia de su hijo… ya que a partir de los 4 años lo llevaba al colegio, vivían en Petare y les costaba mucho llegar, porque la trayectoria es larga, para ese entonces no existía el Metro Cable y las colas eran descomunales… “Pero una vez que se llega allí, te sientes en otro lugar, como en un paraíso; mi hijo y yo, amamos Mano Amiga”, expresa Rosita, con la dulzura que la caracteriza. Y comenta que ha transcurrido el tiempo, con muchas mejoras, gracias a Dios, y que ahora cuentan con transporte y otros beneficios. Mano Amiga es parte de su vida, es crecimiento personal, es una familia, es “su familia”.
Recuerda una hermosa anécdota en sus primeros años de labor en el colegio, con un grupo de primer grado, en el que se inicia la lectura con fluidez. Para ese entonces, tenía un niño llamado Luis Enrique, al que le costaba mucho reconocer las letras. Todos los días se hacían lecturas en clase, y para él, ese era el momento menos agradable del día, no quería nada y a veces lloraba. Pasadas dos semanas, Rosa decidió llamarlo aparte y comenzar de cero; por cada letra que se aprendía, le estampaba un sello en su manito y le daba un abrazo… y así cada día. Rosa podía percibir la alegría que el niño sentía, esperando el nuevo día para pasar de primero en las lecturas. La emoción era tan grande para Luis Enrique como lo era para Rosa, por haber logrado en tan poco tiempo, saber el abecedario y poder leer algunas sílabas. Rosa siente que darle ese abrazo, le proporcionaba la seguridad y el afecto que necesitaba para avanzar. En corto tiempo, ya leía silábico y al culminar el año escolar, sus lecturas eran mucho más fluidas. Pasado el tiempo, cuando Luis Enrique la veía, siempre le decía: “la maestra que me enseñó a leer”.
Recuerda también a una niña de segundo grado, en una clase de Aprendiendo a Querer, programa de Valores de la Fundación Provive, en la que hablaban de la “regla de oro”, la cual se trata de lo que das y recibes… si das amor, recibirás amor; si das alegría, recibirás alegría; y la niña le dice: “Maestra, mi papá no sabe nada de eso, porque él en la casa es muy bravo, nos regaña mucho, pelea con mi mamá y siempre está discutiendo; ¿usted me puede prestar un libro de Aprendiendo a Querer? para decirle a mi papá que tiene que aprender la regla de oro, porque él en la calle abraza a sus amigos, se ríe y en la casa no; y decirle que debe ser igual en la casa para que lo abracemos y no peleen tanto”. Rosa le respondió que estaba bien, que así debía ser, para que todos en casa estén felices.
Al día siguiente, la niña le contó que su papá se puso a llorar cuando ella le dijo: “papá, ¿sabes lo que hay que hacer para que todos seamos felices? Y le habló de la regla de oro”. Al pasar unos días, la niña le comentó que su papá comenzó a cambiar, ya no peleaba y los abrazaba cuando llegaba del trabajo. Días más tarde, el Señor le envió una nota de agradecimiento a Rosa, la cual la conmovió mucho; y a lo que respondió con cariño, que era con su hija con quien debía estar agradecido, así como con la posibilidad de contar con estos hermosos libros de Aprendiendo a Querer.
Rosita es alegre, sonriente, serena y cariñosa. La he observado en primera fila en su salón de clase, donde se desenvuelve con autoridad, generando seguridad y confianza, inspirando un respeto, que se ha ganado con cariño, suavidad y dulzura. Es una formadora nata, su trabajo fluye natural, exige con un trato delicado y se nota claramente que ama lo que hace.
Gracias Rosita, por tu granito de arena para que Mano Amiga sea cada día un lugar mejor, por ser “🌟estrella que deja huella”, con tu sonrisa, ternura y gratitud, con tu hermoso testimonio, siendo ejemplo y modelo para tantos estudiantes que han pasado por tus manos, y por dejar huellas imborrables en sus vidas y en las vidas de quienes hemos tenido el placer y el honor de trabajar contigo y de conocer tu calidad humana y tu gran corazón. ¡Que Dios te bendiga!💫
Ciudad de Panamá, 10 de julio de 2020.
Si deseas hacer un aporte a Mano Amiga Venezuela, puedes hacerlo a través de su página web: www.manoamigavenezuela.org, escribiendo un email a manoamigavenezuela@gmail.com o por los teléfonos +58 (212) 9850540 y +58 (212) 2581107 ¡Gracias! 💙





Hermosa historia mi Rosita. Eres una persona muy especial, siempre dispuesta a ayudar y a regalar cada mañana una hermosa sonrisa, no solo a tus niños, sino a todos los que formamos parte de esta gran familia. ¡Felicitaciones!
ResponderEliminarEncontrarse con rosita cada mañana es una bendición, si estas alegre te pones feliz, y si estas triste o preocupado, se aligeran tus penas. ¡Gracias por contar con tu amistad, Dios nos permita compartir mucho más!
ResponderEliminarQue orgullo, que honor y que bendicion poder leer estás hermosas líneas dedicadas a mi segunda madre, mi tía, mi hermana mayor, mi alegría. Tengo el privilegio de haber crecido junto a ella, de saber y conocer de propia experiencia que todo lo que allí se plasma es así, su vocación por enseñar desde el amor es innato y hoy a mis 38 años, quiero tenerla a mi ladito para no parar de reír como lo hacemos cada vez que estamos juntas. Bien merecido este reconocimiento y pido a Dios Padre, que nos manden mas Rosas a este bello jardín... Dios te bendiga siempre mi roseeeeta linda. Muchas Felicidades!!!
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