MARÍA EUGENIA CAÑON
Un 5 de febrero nació en Paipa, Boyacá, Colombia, mi muy apreciada y espiritual estrella🌟… MARÍA EUGENIA CAÑÓN PACHECO, Maestra titular de 3er grado y Profesora de Formación Católica de 4°, 5°, 6° y 7° grados, de Mano Amiga Zipaquirá.
Hija de Gonzalo Cañón y Gladys Pacheco, dos seres que con su esfuerzo y dedicación han sido ejemplo de vida. Su padre, minero durante 20 años, actualmente pensionado. Su madre dedicada al hogar, ambos ministros de la Sagrada Eucaristía. Tiene un hermano menor, Nelson, psicólogo de profesión que trabaja como productor y locutor master en Caracol radio.
Casada con Jorge Sarmiento Rodríguez, tienen la bendición de dos hijos: Andrés Felipe de 23 años, mecánico industrial, padre de Luciana, su linda nieta de 2 años y David Sebastián de 22 años, estudiante de 8° semestre de Ingeniería civil, padre de Sofía y Mariana, sus dos hermosas nietas de 3 años y 6 meses, respectivamente.
Maru es Técnica en Administración y Análisis de Sistemas de la fundación UTP; Técnica en Preescolar de INCAP; Licenciada en Educación básica, con énfasis en Humanidades y Lengua castellana, de la Pontificia Universidad Javeriana; Especialista en Pedagogía de la lúdica, de la Fundación los Libertadores y Catequista del Buen Pastor de ACOFOREC.
Su primer hijo nació cuando tenía 20 años y el segundo cuando tenía 21. Cuando sus hijos tenían 3 y 2 años, inició su vocación como docente, apenas siendo bachiller. Trabajó en el colegio donde estudiaban sus hijos, empezó ayudando en el comedor, pero un día le solicitaron cuidar el curso de Pre-jardín, porque la docente no había asistido. Allí inició su bella misión, ser docente, porque luego de varios días, el rector le dijo: “he observado su trabajo con los niños y veo que tiene vocación”, le propuso continuar con el curso, y se quedó trabajando allí, estudió su primer curso técnico en sistemas y luego estudió Técnico en Preescolar.
Le gustaba el inglés y estudiaba en casa. El rector de la institución departamental Barandillas le pidió dar la clase de inglés y de sistemas en los grados de primaria en la jornada de la tarde, en el año escolar 2001-2002. Los grupos eran grandes y aprendió mucho, se sentía muy feliz.
En 2003 tuvo la oportunidad de trabajar en el Gimnasio Infantil María Montessori Zipaquirá, como docente de Pre jardín. Sus jefes eran grandes personas, Luz Marian y Amanda Vanegas con quienes continúa una valiosa amistad.
En 2004 tuvo la primera experiencia de trabajo con adultos en la Corporación Educativa Arkus ”U”, fue docente de validación del bachillerato en la clase de artes y español. Sin darse cuenta se había preparado para lo que venía, estudió sistemas e inglés por su cuenta y le ofrecieron trabajo como docente de sistemas e inglés. Luego estudió español, vio mucho arte en la técnica de Preescolar, le gustó mucho la pedagogía de María Montessori y trabajó en ese colegio como docente de español y arte en la validación.
En 2003 hizo vida un proyecto, tuvo su propio colegio, pero tuvo que posponerlo, y sigue en manos de Dios para continuarlo. Duró 2 años, tuvo 25 niños. Ahora comprende que le faltaba adquirir experiencia para fortalecer su proyecto.
En 2005 trabajó en el Colegio Decroly, en el barrio Barandillas, como docente de primaria en las áreas fundamentales. Su jefe, Yamile Murillo, una persona llena de virtudes, de quien aprendió mucho y con quien continúa una bella amistad.
En 2007 trabajó en el Gimnasio Infantil Exploradores del saber, como docente titular de Transición y Jardín, eran dos cursos que debía manejar al tiempo y daba inglés en primaria en el grado 5. Esta institución estaba en proceso de aprobación y ella fue parte de la elaboración del PEI; estuvo presente en las visitas de la secretaria de educación; y le dijeron que si no obtenía una licenciatura, no podría continuar trabajando como titular. Quedó con ese compromiso, pero sus hijos estaban pequeños y su situación no daba para pagar una carrera. Sus abuelos y padres siempre le infundieron el amor y la confianza en Papá Dios y Mamita María, así que lo puso en sus manos, sabiendo que para Él nada es imposible, y recuerda que le dijo textualmente a Dios: “Señor, dame la posibilidad de estudiar mi licenciatura en la mejor universidad”. Dios la escuchó y su sueño se hizo realidad.
A principios de 2007 le pidió a Dios, a través de Mamita María, en el santo Rosario, el regalo de una casa para su familia, no tenían ni un peso, pero sí toda su confianza en la providencia de Papá Dios. Así pues, sin un peso, les aprobaron un préstamo, que era humanamente imposible. Gloria a Dios se logró y tienen su casa.
En 2008 entró a trabajar a su mejor escuela, al Jardín Social Cafam en Barandillas, en el cargo de Jardinera atención niñez, donde estuvo 6 años. Fue una maravillosa experiencia, tuvo jefes excelentes, un trabajo que exigía mucho, pero realmente fascinante. Lleva a cada persona de Cafam en su corazón con inmensa gratitud.
Gracias a esa bendición, pudo pagar la casa e iniciar sus estudios universitarios en la Javeriana, tal cual le había pedido a Dios. Ingresó de una manera increíble… Iba a otra Universidad a comprar el formulario, pero Dios dispuso que no fuera allí, sino que llegara a la Javeriana. Fue muy feliz esos 5 años, aprendió mucho y tuvo el privilegio de contar con profesores excelentes y compañeros increíbles. Se graduó el 9 de marzo de 2012.
En 2013 ingresó a su segundo hogar de vocación, Mano Amiga, donde lleva 7 felices y bendecidos años de crecimiento personal, profesional y espiritual.
Cierto día se enteró de Mano Amiga y pasando frente al colegio, le dijo a Dios: “Sería tan bonito trabajar aquí”. Y llevó la hoja de vida, la llamaron a la entrevista en julio de 2012. Fue una travesía el poder llegar a Cumbres y allí todo transcurrió en calma, mientras ella estaba con un afán terrible, solo tenía un tiempo determinado de permiso, pero finalmente se dio, por primera vez vio a Miss Martha Rivera, gran bendición en su vida, un ángel que Dios puso en su camino. Pasaron los días y nada que llegaba la tan anhelada llamada. Llegó enero de 2013 y nada... Pero aún en su corazón seguía el deseo de ese trabajo; y justo, hablando con un amigo a quien le contaba que estaba triste por eso, él le dijo; “no te preocupes, en manos de Dios”, esa conversación fue una oración directa al cielo; al instante timbró el celular… llamada del colegio, le preguntaron: “¿Aún está interesada en el trabajo de Mano Amiga?”, tuvo que contener un fuerte grito y decir: “Sí, claro que sí. Así inició su vida en Mano Amiga.
Mano Amiga es un pedacito de cielo, donde se ve cada día la providencia de Dios, un lugar lleno de alegría, a veces de momentos difíciles, pero siempre con esperanza. Un colegio donde prevalece la formación humana, donde ha podido llevar a cabo la misión de sembrar en el corazón la semilla de amor de Dios. Un lugar de encuentro, de lucha y trabajo diario, donde el llamado de su jefe para hacer las cosas es: que trabajen pensando que lo que hacen es para Dios. Bajo esta premisa, ¿cómo no ser este lugar una bendición que nos da el pan de cada día y la alegría de cada amanecer?
En el curso que le tocó, Jardín, tenía unos niños llenos de ilusiones, de tantos dones, que cada día era un compendio de alegrías y satisfacciones. Se sentía realizada, se vivía un ambiente de espiritualidad y enseñanza y se divertían en las actividades. Llevaba tanto sin poder dar la clase soñada y allí era posible. Solo eran dos profes Adriana y Maru, y la directora, Martha, quien con su dulzura y llena del amor de Dios, le enseñó tantas cosas.
Así fue creciendo el colegio, continuó con su curso de Transición. Ver tantos logros en los niños, llenaban su vida de sentido. Conoció a muchas personas que llegaban al colegio a ayudar y hacían actividades referentes al amor de Dios; eso para ella era muy importante, se sentía identificada con la filosofía, pertenencia claramente.
Se fue miss Martha, lo que fue muy difícil, aún la extraña, pero sabe que siempre está, porque los momentos vividos fueron tan fuertes que jamás se irán. Luego llegó otro ángel, Miss Andrea Piñeres, actual directora de Mano Amiga.
Un día Miss Andrea, la directora le pregunta si quiere dar Formación Católica en 3°, 4° y 5°. Así inició su paso por la primaria, nuevamente de la mano de Jesús.
El siguiente año inició una nueva etapa; ahora ponía en práctica su área, fue la docente de español del grado de primaria baja y alta. Y la docente de Formación Católica de los mismos grados. Ahora se volvía a encontrar con sus primeros alumnos, ya que había sido su profesora en Transición, otra experiencia maravillosa.
En años anteriores había iniciado un proceso de formación en la catequesis del Buen Pastor, una modalidad muy interesante de llevar el mensaje de Jesús a los niños, jóvenes y adultos. Maru lleva varios años en la parroquia como catequista sacramental, y esta nueva experiencia fortalecía su misión. Así continuó preparando los niños del colegio para la primera comunión y dando las clases de Formación Católica, descubriendo junto con los niños el amor del Buen Pastor.
Ahora esta experiencia de confinamiento que les tocó vivir, ha sido de gran aprendizaje, al comienzo muy duro, la incertidumbre, la falta de los niños, la virtualidad, un nuevo reto, llevar el aula de esta manera es algo complejo, pero no imposible, se ha podido dar cuenta de que querer es poder y así en la obediencia, con la fe y la perseverancia, todo ha sido más llevadero. La virtualidad hace el día lleno de anécdotas, pasa cada cosa. Luego de un proceso se han llegado a asumir las normas, pero al comienzo fue un caos, las imprudencias de casa de los niños eran muy chistosas, otras de miedo, muchos gritos, conversaciones no apropiadas, en fin, cada situación.
Piensa que algo que ha fortalecido con este nuevo reto, es la confianza en Dios y lo vive al preparar las clases de Formación Católica, pues siente que lo que el Espíritu Santo le inspira, antes que ser para sus estudiantes, es para ella.
En 2017 le pidió a Papá Dios, conseguir un trabajito los sábados, porque tenía el proyecto de comprar un carro, y como siempre, Dios la escuchó. Ese mismo día la llamó una amiga, coordinadora de la facultad de Educación de la Universidad UNIMINUTO, para saber si estaba interesada en una vacante para dar clase los sábados. Inició el proceso, siendo también un imposible, porque para trabajar en la universidad es indispensable tener especialización, maestría o estar cursándola. Y el regalo de Dios fue firmar el contrato, con el compromiso de iniciar la especialización. Allí trabajó dos años, una gran experiencia, vivió la espiritualidad eudista, donde prevalece el servicio, las buenas relaciones interpersonales y la confianza plena en Dios.
Hizo la especialización y se graduó el 1 de diciembre de 2017, trabajó por un año más y logró comprar su carrito.
Maru cuenta con muchísimas historias y anécdotas a lo largo de su experiencia laboral y quiere compartir algunas de ellas…
Una mañana, en un salón de Preescolar, estaban orando, frente a un cuadro de Mamita María. Maru estaba con sus ojos cerrados para rezar, como suele hacerlo. Y cuando los abrió, sintió una inmensa paz, porque todos los niños estaban de rodillas, orando con tanto amor, que no pudo contener sus lágrimas; lo recuerda como un momento muy especial.
Otro día jugaron al cartero, creó un proyecto en el cual los padres y familiares le escribían una carta sorpresa a su hijo, 5 en total. Maru les entregaba una cada semana y cuenta lo maravilloso que resultaba, ver en sus ojos la sorpresa, la alegría y tantos sentimientos al leer la carta. Luego ellos escribían a sus padres y al final preparaban un día, en el que les leían sus cartas, hacían una pequeñita presentación y compartían con ellos. Era un día de fiesta y alegrías.
Recuerda un proyecto llamado: “Mi primer libro”. Maru había tenido una clase en la universidad sobre cómo iniciar la escritura en los niños, dónde se le diera valor a las pseudopalabras y a los garabatos; pues lo hizo vida en su primer curso Jardín. Maru cuenta que hubiese querido tener más tiempo para escribir cada cosa que ellos leían en sus escritos, que si los leyera otra persona tal vez hubiesen sido solo garabatos, pero ella que los escuchó, sabe que fueron sueños, historias de vida y proyectos.
Escribió solo algunos y tuvo que contener las lágrimas porque era muy emocionante escucharlos. Al comienzo le dijeron: “no sabemos escribir”, pero luego de entrar en diálogo y hacerles ver cuán valiosos eran para ella sus escritos, se llevó a término tan lindo sueño. Al final le dijeron: “bueno miss… nosotros escribimos ¿y tú libro?, Maru sintió pena e inició su escrito.
Simón y Duván, eran dos niños inteligentes, alegres, soñadores, muy francos, que tenían una vida algo complicada en casa, y por lo que llamaban constantemente la atención, eran “los niños problema”, quejas iban y venían. Recuerda que llegó una persona al colegio a dar una charla y les habló sobre estas situaciones y cómo enfrentarlas, y una de sus recomendaciones fue: “se debe tener en cuenta el mayor interés del niño y de allí valerse para trabajar en clase”. Pensó entonces, en Duván y en Simón. Y les dijo entonces un día: “Sé que les gustan mucho los dinosaurios, ¿qué les parece si los dos preparan una exposición para sus compañeros?, es lo máximo, respondieron, y ella acotó: bueno, pero para hacerla, deben usar las horas de descanso, tomar un tiempo para reunirse y prepararla; podrán ir a la biblioteca e investigar, pero solo lo podrán hacer si se portan bien en las clases”. Pues fue una gran iluminación del Espíritu Santo, porque se portaron muy bien, se les veía emocionados en sus reuniones, y el día de la exposición fue muy bonito e interesante, llevaron sus dinosaurios, crearon su escenario y hablaron con propiedad. Al final le dijeron: “Esto fue lo mejor”.
Maru es piadosa, espiritual, de una fe y confianza en Dios, únicas, lo que la motiva y da seguridad para perseverar en todo lo que se propone. Se esfuerza en formarse académicamente, y con la ayuda de Dios, todo lo logra. La vi pocas veces, pero lo suficiente como para asegurar que es de esas personas que llegan al corazón, con su forma, su dulzura, su pureza de intención y la ternura con la que trata a los niños; siempre con una sonrisa y una palabra de gratitud. La observé en clase, en recreos, en actividades al aire libre y también pude conversar con ella en privado; y si de algo no me cabe duda, es de que ama lo hace, su trabajo, a los niños, a la gente, y de primero a Papá Dios y a Mamita María.
Gracias Maru, por tu granito de arena para que Mano Amiga sea cada día un lugar mejor, por ser “🌟estrella que deja huella”, por tu entrega incondicional y tu hermoso testimonio de vida, por ser ejemplo y modelo para tantos estudiantes que han pasado por tus aulas, y por dejar huellas imborrables en sus vidas y en las vidas de quienes hemos tenido el placer y el honor de trabajar contigo y de conocer tu gran corazón. ¡Que Dios te bendiga!💫
Ciudad de Panamá, 01 de julio de 2020.
Si deseas hacer un aporte a Mano Amiga Venezuela, puedes hacerlo a través de su página web: www.manoamigavenezuela.org, escribiendo un email a manoamigavenezuela@gmail.com o por los teléfonos +58 (212) 9850540 y +58 (212) 2581107 ¡Gracias! 💙







Hermosa historia, felicitaciones María Eugenia
ResponderEliminarQue perseverancia y que manera de conseguir lo soñado. Bella tu historia María Eugenia
ResponderEliminarMuchas gracias miss!!! Dios nos permita seguir en este lindo camino de crecimiento personal y espiritual, me siento muy feliz al leer mi historia ver todo lo que la mano de Dios hace posible!!! Gracias grandes bendiciones miss un profundo agradecimiento en mi ❤️ por siempre.
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