LUISA GUTIÉRREZ REYES

Un 29 de enero nació en el Hospital Universitario Antonio Patricio Alcalá de Cumaná, estado Sucre, mi muy querida y resiliente estrella… 🌟LUISA ELINOR GUTIÉRREZ REYES, maestra titular de quinto grado de varones de Mano Amiga Mariches.

Hija de Eusebio Gutiérrez, conocido como “el indio”, cumanés de pura cepa, quien llegó para vender gas, hace muchos años a Marigüitar, pueblito del estado Sucre, donde creció Luisa. Allí conoció y se enamoró de Ebelise Reyes, su mamá, marigüitense, también de pura cepa. 

Su papá trabajó como chofer en muchos sitios, hasta ser el chofer del aseo urbano del pueblo, lo cual representó, con gran orgullo, el sustento de su familia por un largo período de tiempo, hasta que lo jubilaron de la alcaldía del municipio. Ebelise, “su madrecita santa”, como la llama Luisa cariñosamente, es ama de casa, pero de las que vende y hace de todo, desde su casa. Luisa es la mayor de cuatro hermanos; le siguen Rita Evelin, Yubil Miguel y Tuliber Gustavo. 

Luisa estudió primaria y bachillerato, en su pueblo. Al terminar, se fue a la capital, siguiendo sus sueños de ser médico; hizo varios intentos, pero cuenta, que en aquel tiempo, para ingresar a la Universidad Central de Venezuela, se necesitaba palanca o mucho dinero, y ella no contaba con ninguna de las dos cosas. Estaba triste, pero lo asumió con mucho ánimo; trabajó en tiendas y en oficinas como secretaria, hasta que empezó a hacer suplencias en un preescolar en el que pasó casi 10 años. Trabajando allí, comenzó la carrera de Educación Integral en el Instituto Pedagógico Siso Martínez. 

El 21 de diciembre de 2000, después de casi siete años de noviazgo, se casó con Oswaldo Antonio Rodríguez Castellanos, su primer y único amor. Tuvieron una hermosa ceremonia y celebración. Su relación ha crecido, con altos y bajos, pero siempre juntos en la lucha. Oswaldo es maestro plomero y Luisa lo define, afectuosamente, como un hombre amable, responsable, cariñoso, muy trabajador y sin vicios.

Luisa tuvo una época en la que le tocó viajar, diariamente, de polo a polo, porque vivía en Petare, trabajaba en Catia y estudiaba en la Urbina. Así pasaron casi siete años. Terminó la carrera en junio de 2007, al mismo tiempo que se enteró de que estaba embarazada. El domingo 16 de diciembre de 2007 a las 7 am, nació Valeria, su primera hija, sana y bella, después de un embarazo tranquilo y feliz.

Cuenta Luisa que toda su vida ha sido “una mata de enfermedades”. A los 7 años fue diagnosticada con artritis infantil y problemas inmunológicos, acompañados de los consiguientes dolores, cada día, todos los días de su vida. Pero esto nunca la ha detenido, porque su familia necesitaba de ella. 

Tuvo que renunciar al preescolar, por la distancia. Su amiga Rosa Ignoto, con quien estudió la carrera, le comentó que en Mano Amiga, el colegio donde trabajaba, estaban buscando personal… El 16 de septiembre de 2008 comenzaba un nuevo capítulo de su vida, en su querido Mano Amiga, como docente de primaria.

Dos años más tarde, terminando el magister en estrategias de aprendizaje y recién conociendo la noticia de su nuevo embarazo, tuvo un ACV isquémico, producido por falta de oxigenación del cerebro, por stress y cambios hormonales propios de su estado, del cual, gracias a Dios, se recuperó favorablemente. El jueves 04 de marzo de 2010 a las 7:30 am nació Luis Alfonzo, sano, grande y hermoso, su segunda bendición. 

Al mes de nacer su hijo, su hermano que era chofer de autobús, tuvo un accidente, conduciendo de Marigüitar a Cumaná, cayendo por un barranco hacia la playa, accidente en el que fallecieron 14 pasajeros. Fueron momentos duros y difíciles para la familia, sin dinero, con tantos fallecidos, todos del pueblo; y su hermano preso, con la columna fracturada. Luisa se fue un tiempo a acompañarlos y regresó a Caracas en septiembre, para empezar a trabajar. Su hermano logró salir en libertad, bajo régimen de presentación durante tres años, a pesar de no ser el dueño del vehículo dañado, que fue la causa del accidente. 

Luego de esos sucesos, inició otro capítulo duro en la vida de Luisa. Comenzaron a aparecer lesiones en todo su cuerpo; fue al médico y le diagnosticaron psoriasis con artritis psoriásica. Su sistema inmunológico que no era bueno, se deprimió y atacó su piel, con esta enfermedad que la acompañará toda su vida. Pasados varios años, consiguió un tratamiento por el seguro social de unos medicamentos alemanes, que le ayudaron mucho durante cinco años, hasta que cambios políticos acabaron con el sistema y su piel se volvió a brotar. Agradece a Dios por tener la mejor familia y amigos que se puedan tener y que han estado allí, cada momento de su vida.

En 2015 fue al médico porque estaba muy afónica, le hicieron un eco y le encontraron varios tumores en la tiroides y las cuerdas vocales comprometidas. Fue a un oncólogo, porque todos los exámenes indicaban cáncer, pero éste le transmitió esperanza y confianza. Finalmente la operó y por gracia de Dios, los cuatro tumores resultaron benignos.



En su experiencia laboral, Luisa cuenta con muchas anécdotas. En esta oportunidad, con mucho cariño, nos comparte dos de ellas: 

En su paso por el preescolar José Leonardo Chirinos en Catia, tuvo como alumno, en el primer nivel, a quién es hoy, portero de la selección de fútbol de Venezuela, Wuilker Fariñez, un niño alegre, que en cada fiesta del preescolar, quería ser la pareja de baile de las maestras. 

Recuerda con mucha alegría, que hace algunos años, asistiendo a un taller en la Universidad Metropolitana, con un grupo de docentes de Mano Amiga, vio a cuatro alumnas de su primer grupo, ahora estudiantes universitarias, quienes se acercaron a saludarla, demostrándole tanto cariño, que sintió una inmensa satisfacción por haber tenido el privilegio de ver el fruto de lo sembrado.



Luisa es una mujer de fe, noble, agradecida, sencilla, sensible y al mismo tiempo fuerte como un roble, muy buena maestra, formadora nata, siempre sonriente, pero por encima de todo, optimista y resiliente.

Gracias Luisa, por tu granito de arena para que Mano Amiga sea cada día un lugar mejor, por ser "🌟estrella que deja huella", por tu entrega y humildad, por tu hermoso testimonio de vida, siendo ejemplo y modelo para tantos estudiantes que han pasado por tus aulas, gracias por dejar huellas imborrables en sus vidas y en las vidas de quienes hemos tenido el placer y el honor de trabajar contigo y de conocer tu calidad humana y tu gran corazón. ¡Qué Dios te bendiga! 💫


Ciudad de Panamá, 16 de junio de 2020.



Si deseas hacer un aporte a Mano Amiga Venezuela, puedes hacerlo a través de su página web: www.manoamigavenezuela.org, escribiendo un email a manoamigavenezuela@gmail.com o por los teléfonos +58 (212) 9850540 y +58 (212) 2581107 ¡Gracias! 💙 


Comentarios

  1. Honor a quien honor merece, mi amiga la guerrera, a la que nada la detiene, doy gracias. Adiós por haberte puesto en mi camino, eres un ejemplo a seguir de lucha, perseverancia y constancia. Felicitaciones Luisita merecido homenaje.

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    1. Gracias Rosita querida por tus palabras para Luisa. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Es una bellísima persona y nada la detiene.

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